Daniel Giordanengo perdió la vista a principios de los años '90.
Sus creaciones han sido escritas con la colaboración de Maricel Gribaudo.

Poesías
Daniel Giordanengo
Actualización: 1-10-2006 15:55
Cuando mis ojos dejaron de ver (Poesía de un no vidente)
Escrita el 30 de septiembre de 2006
Después de que mis ojos dejaron de ver... encontré la felicidad
Lo digo con una gran emocipon, ¡¡¡qué lindo es ver con el corazon!!!
Me sobra tiempo...
Me sobra trabajo...
Me sobra dinero...
¿Sabés por qué tengo todas esas cosas?
Porque estoy en los brazos de Dios...
Mi nombre es Daniel Giordanengo, vivo en calle Granaderos 636,
cuando me vienen a visitar siento una gran alegría, a los hombres
un fuerte apretón de mano, con gran emoción...
Y a las mujeres un abrazo, un beso gigante... y les entrego mi corazón!!!
Yo soy como mis harapos...
Pienso...
Sueño...
Y escribo... como chico en un aula, que busca para su pájaro una jaula.
Y antes de terminar tengo mucho que agradecer!!!
Aunque a ustedes no los vea...
Son mis fieles compañeros...
Gracias a los camioneros!!! Que con su grito saludan...
Gracias a los que pasan con sus autos!!! Y me tocan bocina...
Gracias a las mujeres!!! Que me saludan con mucho cariño...
Y yo a veces me hago el loco y les digo algún piropo...
Gracias a los chicos que me saludan!!!...
Me hacen poner piel de gallina... hasta a veces me hacen lagrimear...
Los quiero mucho a todos, gracias!!! Y nunca los voy a olvidar.
El deshonor de una madre (Año 1950)
Escrita el 18 de marzo de 2006
La chica que tiene novio y sienta por él un cariño profundo,
cuando menos se descuida, le viene un hijo al mundo.
Al poco tiempo se da cuenta lo que por su cuerpo pasa...
y siente por su cuerpo correr un dolor,...
le dice a la madre: ¡¡¡Ay, mami, llevame al doctor!!!
La madre muy cariñosa le pregunta...
Decime hijita lo que te pasa.
Ay, mami!!! A mí me llenaron la casa!
La madre se desespera y no sabe lo que hacer,
pero como buen corazón de madre, bien sabe proceder.
Le dice: Mirá, hijita, vos cometiste un error
pero vení, yo te llevo al doctor...
Al llegar al consultorio, el doctor, con lenta prisa,
con sus delicadas manos su cuerpo le revisa
y mirando a la madre le hace una sonrisa.
Le dice: Vea señora, esto no es nada, yo le voy a ser sincero,
su hija pronto va a tener un heredero...
La madre se desespera y le dice:
Vea, doctor, yo también le voy a ser sincera,
no sé si lo sabe, pero mi hija es soltera...
El doctor piensa un ratoy dice:
Bueno, señora, aquí hay que buscarse un empresario
y la mandamos de inmediato a operar a Rosario!!
y para que su hija no se ofenda le decimos
a todo el mundo que la operamos de apéndice...
Al poco tiempo se viene muy tranquila para su casa,
disimulando como si nada pasa.
Por eso qué me van a perdonar a mí si soy medio desconfiado,
o es mi corazón el que palpita,
y a esas clases de apéndice
le sé llamar apéndice con piernitas!!
Por eso es que yo mis versos antes de terminar
quisiera a las chicas aconsejar
que se cuiden mucho, que no cometan ese error,
por más que le arde, es el deshonor más grande
que se le puede dar a una MADRE!
La historia de mi perro
Escrita en el año 1974
Era un cachorro cuando lo traje,
sobre mi coche llegó a mi casa,
era de noche, lo acariciaba con cariño,
hasta casi con amor,
lo dejé debajo de mi corredor
y despacito me fui a acostar...
al ratito no más lo sentía llorar,
me tuve que levantar,
con cierta tristeza
lo agarré y lo llevé para mi pieza,
nos acostamos los dos
y mi cachorro muy tranquilo se quedó.
Al día siguiente una cucha le hice
y cuando de nuevo me acostaba
sentí con su trompita la puerta me olfateaba
y con sus manitos razguñaba
para poder entrar.
Un grito le pegue
y mi cachorro a la cucha se me fue.
Se me hizo grande mi perro,
era un fiel compañero,
yo andaba por los potreros silbando despacito
cuando a las vacas le pegaba un grito,
él le pegaba unas encaradas fatal
y me las arreaba todas para el corral.
Cuando me iba de los vecinos a divertir
él siempre tenía que venir.
Yo por mi perro sentia un cariño profundo,
los tenía mal a los chanchos de Don Segundo.
Cuando yo me iba a pasear, él cuenta se daba
y ahí se quedaba
y me hacía una mirada triste y fulera
esperando que yo la vuelta diera.
Cuando de vuelta regresaba
en el camino me esperaba,
lo tenía que gambetear
para poder irme a descambiar.
Un buen día lo ví echado al lado de mi galpón.
Pinqui! lo llamé y me hizo caso...
despacito me acerqué mientras yo su cabeza acariciaba.
Me di cuenta que mi perro enfermo estaba.
A un veterinario con un amigo lo llevé,
un hombre muy sencillo me dice:
Su perro no se si se va a salvar
porque tiene moquillo...
Unos días d emi casa falté,
cuando de vuelta regresé
ya no lo ví más parado en el medio del camino
y fue como si fuera un desconcierto
al llegar a mi casa me dieron la noticia
que mi perro...
que mi perro se había muerto...
Un tango para papá
Escrita en el año 1959
Hace 15 años mamá! que se fue papito...
por eso viejita querida
hoy su hijo a su tatita
le va a cantar con toda honestidad
UN TANGO PARA PAPA!
Se acuerda máma
de aquel viejecito de rulos cabellos
que en pito supo fumar?
Aquel que un día partío para siempre
hacia la eternidad
dejándonos solo con esta triste soledad.
Hace 15 años mamá
que se nos fue papito...
por eso viejita querida,
hoy su hijo a su TATITA
le cantó con toda honestidad... un tango,
UN TANGO PARA PAPA!!!
Este sitio está optimizado para verse en una resolución de 1024 x 768 píxeles, sin embargo no debería tener dificultades para hacerlo en resoluciones menores