
No quiero más que justificar el objeto de este sitio al momento
de hacer una introducción a su historia.
Gabriel García Márquez decía con razón
que nadie es de ninguna parte si no tiene un muerto bajo la tierra. Imaginar
a mis abuelos es imaginar sus miedos y sus amores, sus lágrimas,
sus heridas y su sangre sobre la siembra. Caminar las calles de mi pueblo
(ahora que me ha tocado irme) es reconstruir su pasado y volver a ver
el rostro de aquellos que ya no están, llevados por la distancia
o el olvido.
No es esta una historia llena de subjetividades, por ello mi justificación,
es un relato cronológico y descarnado, desprovisto de todo sentimiento.
Es una sucesión de hechos debidamente documentados logrados a través
de años de investigación.
Es el testimonio del paso ineludible del tiempo sobre los pueblos y
su gente.
Espero sea una ayuda inigualable para que los hijos de Máximo
Paz puedan conocer su pasado y, principalmente, puedan respetarlo y cuidarlo.
A los paceños los invito a redescubrir sus raíces... a
los demás les digo: la historia de un solo hombre es la historia
de todos los hombres; la historia de un solo pueblo es la historia de
todos los pueblos.
Adelante,