Historia
Año 1986
Clarín, Buenos Aires - martes 28 de octubre de 1986 - Página 43

Detenidos tras copar una comisaría y asaltar un banco cerca de Rosario
Cinco delincuentes coparon virtualmente la localidad de Máximo Paz, al sur de Rosario. Se adueñaron de la comisaría y asaltaron el banco, tras lo cual se dieron a la fuga. No obstante, cercados por la Policía, resistieron a tiros durante varios minutos, para finalmente entregarse. Los maleantes vestían uniforme verde oliva y utilizaron armas de grueso calibre.

Un golpe espectacular, luego frustrado por un vasto despliegue policial, conmovió ayer la localidad de Máximo Paz, a 85 kilómetros al sudoeste de Rosario. Cinco pistoleros, que vestían uniformes verde oliva, coparon primero la comisaría. Luego irrumpieron en la sucursal local del Banco Provincial de Santa Fe, donde se apoderaron de una fuerte suma de dinero y huyeron, pero en la carretera fueron interceptados por la policía y arrestados al término de un intenso tiroteo. Un agente de Policía y cuatro asaltantes heridos fue el saldo de este suceso, que alteró dramáticamente el sereno ritmo de vida de Máximo Paz y alrededores.
♦ Copamiento
Según las informaciones recogidas en el escenario de los violentos episodios, todo comenzó alrededor de las siete de la mañana. Cinco sujetos, que vestían uniformes similares a los de fajina que usan los efectivos de Gendarmería Nacional, y que se movilizaban en un Ford Falcon, ingresaron en el local de la comisaria, en espectacular irrupción. A esa hora había pocos policías, que no tuvieron tiempo para reaccionar cuando los incursores, disparando en todas direcciones, los tomaron absolutamente de sorpresa.
Durante el salvaje tiroteo fue herido un cabo de apellido García, quien posteriormente debió ser trasladado de urgencia a Rosario e intervenido quirúrgicamente.

Los cuatro pistoleros restantes se dirigieron luego tranquilamente a la sucursal Máximo Paz del Banco Provincial de Santa Fe, distante a cuatro cuadras del lugar, donde las actividades se cumplen habitualmente en horarios matutinos. Había unos 20 clientes que, juntamente con el vigía, quedaron a merced de los bandoleros, que se mostraron muy rudos y llegaron a maltratar a varios empleados.
Imperativamente, los de la banda exigieron entonces al tesorero del banco que abriera la caja de caudales y les entregara todos los australes disponibles. No hubo otra alternativa. Los atracadores se llevaron los fajos, precintados, en bolsas que habían traído, y que fueron depositados en el automóvil en que llegaron. Los espantados frecuentadores del banco fueron amenazados: o se quedaban tendidos en el piso y boca abajo o recibirían su "ración" de plomo.
El paso siguiente de los gángsters fue nuevamente hacia la comisaría, donde levantaron al compinche que había quedado "de guardia". De inmediato, se dieron a la fuga, eligiendo el llamado camino Chapui, que conduce a Melincué y Venado Tuerto.
Si bien los forajidos habían planificado minuciosamente su "operativo", parece evidente que no contaban con las eficientes comunicaciones que posee la Policía santafesina. En pocos minutos, estaban alertadas todas las comisarías de la zona y se establecieron retenes en puntos estratégicos de las rutas. Los asaltantes cayeron en la celada aproximadamente a la mitad del camino entre Máximo Paz y Santa Teresa. Dos patrulleros, con dotación completa y las armas listas, interceptaron al Ford Falcon, en perfecta encerrona. Pero los maleantes, ya desesperados, se resistieron a tiros y allí se desarrolló una escaramuza casi cinematográfica. Durante 15 minutos, en el encarnizado enfrentamiento se dispararon más de cien tiros. Finalmente, cuatro pistoleros fueron alcanzados por las balas policiales y el quinteto fue apresado.
♦ Poderoso armamento
El armamento que se les secuestró era de poderoso calibre: armas largas y cortas y abundante munición. Por ejemplo, escopetas de caño recortado y pistolas de 9 milímetros.
También fue secuestrado el botín que traían en las sacas, de modo que el plan urdido para copar virtualmente una localidad entera, resultó un fracaso total para los delincuentes, cuyos nombres no fueron proporcionados anoche, pero se descontaba que son elementos de suma peligrosidad. Algunos de ellos —según fuentes policiales— habían recuperado hace poco la libertad, después de cumplir condenas por asaltos, secuestros y violaciones.
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