Historia
Año 1986 - Policiales
Actualización:
8-04-2006 11:52
La Opinión, Pergamino, Buenos Aires - miércoles 18 de junio de 1986
TRES JOVENES DE BIGAND ESTAN IMPUTADOS EN UN CRIMEN DESCUBIERTO EN FONTEZUELA
Nuevos detalles fueron conocidos ayer en relación con la detención de los principales imputados del crimen del que fue víctima a fines de noviembre del año pasado, el joven DANIEL EDUARDO NAVONE, con domicilio en la localidad de MAXIMO PAZ.
UNA EXTORSIÓN
Como se recordará el 30 de noviembre del último año, en un sector de la zona rural cercana a Fontezuela, fue hallado sin vida con el cráneo totalmente destrozado el joven Daniel E. Navone. Lo que en determinado momento pareció ser para muchos un crimen olvidado, produjo en su faz investigativa un vuelco fundamental. La pesquiza a cargo del subcomisario Néstor Campi, permitió establecer las reales causas del hecho y la detención de dos de los principales imputados. En un principio, Navone que vivía con sus progenitores en Máximo Paz, fue víctima de un secuestro extorsivo presuntamente ejecutado por Rubén Piomboni, 26 años, residente en la localidad de Bigand. Con éste, habría colaborado Walter Daniel Gasparini, también domiciliado en Bigand. Se trata de un jugador de fútbol que hasta pocos meses atrás militara en los elencos superiores del Club Almagro de la Capital Federal y que estaba afectado a una institución de esa población que recientemente había disputado encuentros por el Regional.
PROFUGO
El subcomisario Campi trabajó denodadamente durante varios meses para esclarecer el hecho. En ese sentido contó con la colaboración de la policía santafesina. Como consecuencia de la detención de los dos imputados -el último de ellos, al decir de Piomboni, que habría actuado de entregador, sería uno de los ejecutores materiales del homicidio- se pudo establecer que hay otro prófugo, que al igual que los anteriores estaba afincado en Bigand, vinculado directamente con la consumación del crimen. Empero, la policía está cercando sus pasos. Se dejó trascender inclusive que se apellidaría Montené y que su detención sería cuestión de horas.