Entrevista
09|01|2005 Vivero "La Colmena" y Fábrica de Pisos de Madera "MaderPaz"

Frente del vivero
En el año 2000, a instancias del Director de Recursos Naturales de la Provincia de Santa Fe, Ingeniero Agrónomo Ricardo Biani, el
Sr. Rubén Soumoulou de la localidad de Máximo Paz, decide instalar un vivero de árboles con la finalidad de abastecer de esas especies a la localidad y a la región, tanto para forestación urbana como rural.
Por tal motivo, invita a participar del proyecto a los señores
Oscar Motto, y al Ingeniero Agrónomo
Alberto Chiavarino.
Tras realizar un relevamiento de predios para instalar el vivero, deciden alquilar una quinta de una hectárea de terreno en las adyacencias del campo de deportes del Club Atlético Paz.
Dicha quinta era conocida como
“La Colmena”, ya que sus antiguos dueños habían sido dos prestigiosos apicultores, que habían enseñado desinteresadamente este oficio a distintas personas de la localidad y pueblos vecinos.
Por ese motivo, y a pesar de haberse trasladado de ese predio, aún perdura el nombre original de Vivero “La Colmena”.
En el año 2002 se disuelve la sociedad y queda el vivero a cargo del Sr. Soumoulou.
Dos años más tarde se adquiere un terreno de dimensiones similares al anterior, lindero al mismo, propiedad hasta entonces de la familia Ottone.
Trasladado al nuevo predio -y una vez concluida la remodelación del mismo- se comienza una reconversión de nuevas producciones de árboles, destacándose álamos, pinos elliotis, casuarinas, eucaliptos, paraísos, fresnos -todos estos para forestación rural-, los cuales pueden ser incluidos en los Planes Forestales nacionales y provinciales.
A su vez se desarrollan especies ornamentales para parques y jardines y se comienza un intercambio de plantas no tradicionales con otros viveros.
También la venta de árboles frutales (de pepita, carozos, cítricos, etc.) posibilita atender la plantación y reposición en montes frutales familiares.
En ese mismo año 2004 se formaliza un convenio con el Departamento de Control de Calidad del Mercado Central de Frutas y Hortalizas de Buenos Aires, por el cuál a través de un técnico en la materia, el Ingeniero Agrónomo Hugo Lauro, se desarrollará dentro del Vivero “La Colmena” un vivero anexo de especies de higueras para zonas húmedas, las cuales al momento de su venta incluyen un paquete tecnológico en la parte genética, manejo de plantación, podas, sanidad, pre y pos cosecha y comercialización.

Plantación de higueras
Tras varias reuniones explicativas por parte del técnico y del viverista, se formalizan distintos convenios con productores y se logra implantar en la localidad y la zona una cantidad de plantas que superan las 5.000.
Por los aumentos de producción expuestos, se han hecho diversas inversiones para acompañar el desarrollo del vivero.
Se instaló un sistema de riego presurizado por micro aspersión, por aspersión, por goteo y por inundación.
Dicho riego abastece tanto a los invernáculos como a las especies plantadas a cielo abierto.
En materia de herramientas de laboreo del suelo se adquirieron máquinas para realizar subsolados en profundidad y bordes muy elevados para plantación de higueras.
En el año 2005, se realizaron importantes ventas de árboles a Comunas de la región, a Cooperativas y Acopiadores de cereales para instalar cercos arbóreos perimetrales a sus plantas de acopio, tal cuál lo exigen las nuevas normas de Medio Ambiente.
También se realizó una venta de 5.000 casuarinas a la firma "Aceitunera Nucete" de la ciudad de Aimogasta en La Rioja, abriendo la posibilidad de ventas mayores en los años venideros.
El trabajar con una paisajista de la ciudad de Buenos Aires, posibilitó vender importantes partidas de plantas a estancias de las provincias de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.
Haber aceptado el desafío de instalar un vivero en Máximo Paz implica muchas horas de planificación, capacitación, inversión, pero nada hubiera sido posible, si no fuera por el trabajo y dedicación puesta por el personal ocupado, especialmente por su encargado
Darío Troieli.
Fábrica de Pisos de Madera "MaderPaz"
Esta fábrica fue concebida inicialmente, como fabrica de materiales de madera para apicultura.
Debido a la compra (por el año 1997) de máquinas de carpintería que habían pertenecido al Sr. Miguel Pagliarani de la localidad de Máximo Paz, su comprador,
Rubén Soumoulou decidió fabricar materiales para sus colmenas y para vender a terceros.

Máquinas adquiridas originariamente para la construcción de materiales para colmenas y, al fondo, una sierra circular comprada recientemente.
Al no tener un espacio físico adecuado fue pasando el tiempo, hasta que, tras la adquisición del predio donde funcionaría el Vivero “La Colmena”, decidió la construcción de las instalaciones que albergarían dicho emprendimiento en ese lugar.
Al mismo tiempo que se iba construyendo el edificio requerido, se reparaban y reformaban las máquinas adquiridas.
Debido a las necesidades futuras de fabricación se decidió comprar una máquina machimbradora reparada a nueva que realiza cinco operaciones al mismo tiempo.
Con esta máquina se pueden fabricar distintos componentes de maderas de muebles, revestimientos, materiales de apicultura, pisos parquet, etc.

En primer plano, la máquina machimbradora (los tubos plateados a la derecha trasladan el aserrín hasta un silo para su almacenaje y posterior comercialización)
Un pedido de un exportador para que le fabriquen pisos de madera para enviar a España, se asumió el desafío y se hicieron todas las pruebas necesarias, logrando fabricar varios cientos de metros cuadrados que luego fueron enviados a la ciudad de Valencia (España).
Ante el inesperado giro que había tomado la inicial decisión de fabricar otros elementos, y ante una caída muy importante en las ventas de materiales para apicultura (originada por una gran disminución de los precios internacionales de la miel), se decidió continuar incursionando en la fabricación de pisos y se comenzó a analizar el mercado interno ya que, por una situación favorable en el rubro construcción, la demanda se superaba permanentemente.
Fue así que se decidió comenzar a construir pisos de Eucaliptos Rostrata, que eran los de mayor demanda.
Posteriormente comenzaron a llegar pedidos de pisos entablonados, pisos Deck, entarugados, de maderas duras o semiduras.
Pero tras la bonanza de importantes pedidos llegaron los inconvenientes para conseguir maderas secas, tal cuál lo exige la fabricación a conciencia de un piso de buena calidad.
Esto motivó un trabajo de investigación en las regiones madereras por excelencia, el cual dejó al descubierto que el mismo problema de provisión de maderas secas lo estaban teniendo la mayoría de los fabricantes, tanto de pisos y revestimientos, como de otros artículos.
En una visita realizada a un Centro Maderero de Capacitación en Machagay (Chaco), se pudo visitar un secadero de maderas de origen alemán, de reciente instalación, con un sistema de secado por radiación solar.
Dicho secadero vendría a llenar las expectativas que se tenían de acelerar los tiempos de secado de la madera, que en forma natural es de un año aproximadamente, y por efecto de un secado por radiación solar se reduce a sólo quince días.

El moderno secadero de maderas.
A la izquierda se pueden ver los pilones de madera preparados para ser secados.
Tras esta visita se mantuvieron reuniones con profesionales de la Facultad de Ingeniería Industrial, el Instituto de Física, y el CONICET de la ciudad de Rosario (Santa Fe), a los cuales se les solicitó el desarrollo de un secadero con características similar al visto en el Chaco.
Fue así que con la supervisión y dirección de obra de estos organismos, representados por el Doctor en Física Miguel Lara, en el mes de octubre del año 2005 se comenzó la construcción del secadero cuya superficie cubierta es de 80 metros, y que, con una capacidad de 120 metros cúbicos, alberga unos 13.500 pies de maderas en secado.

Interior del secadero.
Doce ventiladores producen la circulación del aire caliente y permiten el control de la temperatura de secado.
El día 26 de diciembre pasado se completó la carga de tablas de maderas de eucaliptos y se puso en funcionamiento, estimándose obtener la primera partida de madera seca el día 9 de enero, la cuál será procesada de inmediato debido a los convenios de ventas estipulados con anterioridad.
De acuerdo a lo manifestado por los especialistas, los resultados han sido muy superiores a lo previsto.
Este emprendimiento ha sido declarado de interés provincial por el CONICEF y, próximamente, se procederá a su inauguración oficial.
Este emprendimiento requiere de mucha mano de obra. Actualmente se ocupa a cinco operarios, estimándose que en plena actividad del proceso de secado y de fabricación de pisos, este número se incrementará considerablemente.
A futuro está planificado la instalación de un aserradero para elaborar el material que se industrializará.
Pese a la prioridad de fabricar pisos, no se renuncia a la idea original de fabricar materiales de apicultura, cuya elaboración podría ser tercerizado en carpinteros de la localidad bajo la supervisión de “MaderPaz”, posibilitando así la creación de nuevos puestos de trabajo.