Mención en el certamen literario 1987 organizado por el E.E.M.P.A.
| Desde niño que camino por tus calles arboladas, de pajarillos pobladas que deleitan con sus trinos. Fui creciendo a tu lado, siempre junto, paso a paso, cual dos amigos del brazo por el camino deseado. Me acuerdo cuando jugaba en tu plaza alegremente y que coquitos robaba para comer con Clemente... Hoy ella ofrece orgullosa el aroma de sus flores, de flores de mil colores, que la muestran tan hermosa. De cuando hacía aerobismo, de las siestas domingueras, de los patios con higueras, de cuando iba a catesismo. Del Corredor con glicinas donde solía la abuela reunirse con las vecinas cuando yo estaba en la escuela. Ya no está más, lo han cambiado. Pero no olvido jamás lo que en él he jugado. Allí hicieron la piscina, no existe ya la glicina, no existe más la abuela, ni existe más ya la escuela. ¿Te acordás de aquella esquina que en una tarde lluviosa me cité con la vecina, la que luego fue mi esposa? |
Pienso en este momento en aquel joven contento, y hoy que estoy peinando canas me brotaron esas ganas de revolver cual escombros el paso de tantos años, de alegría y de engaños que pasan sobre mis hombros. De la vida que he vivido al amparo de tu cielo, que como un enorme velo me cubrió en enorme nido. ¡Cántas cosas han pasado en estos años de vida! ¡Cuánta vida compartida! ¡Cuánto pasado añorado! Si parece que fue ayer que sucedieron las cosas y hasta me parece ver tus veredas sin baldosas. De tierra eran tus calles, hoy se visten de pavimento, eso me pone contento, y, no entremos en detalles, que progresar, progresaste... y las cosas que cambiaste para ir poniéndote hermoso te harán sentir orgulloso. Es por eso que le pido al Dios todopoderoso, tenga en cuenta ese pedido que me llenará de gozo: Que cuando llegue el momento de partir de este mundo, quiero darte un gran abrazo y poder en tu regazo dormir mi sueño profundo: y así...moriré contento. |